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sábado, 24 de octubre de 2009

¿Por qué una pandemia de gripe AH1N1 es un riesgo para mi empresa o centro de trabajo?

¿Por qué una pandemia de gripe AH1N1
es un riesgo para mi empresa o centro de trabajo?

Una pandemia de gripe puede tener un gran impacto en el mundo empresarial. El virus de la gripe puede afectar a los propios empleados de una empresa o a sus proveedores y clientes, tanto de empresas nacionales como internacionales, limitando así su capacidad de operación, adquisición de suministros y oportunidades de negocio. El impacto de una pandemia sobre el personal de las empresas, la disponibilidad de medios de transporte, las comunicaciones o los servicios de salud, dañaría de forma importante el funcionamiento del sector empresarial y, en general, el de todos los sectores económicos.
El comportamiento de una pandemia es imprevisible. Si bien sabemos por pandemias pasadas que éstas se presentan de forma cíclica, no hay manera de conocer las características de un virus pandémico antes de que irrumpa.
Sin embargo, a la hora de planificar las actuaciones para afrontar el impacto de la pandemia debemos tener en cuenta que:
1. Las pandemias se comportan de una manera impredecible en cuanto a patrón de diseminación, gravedad de la enfermedad y mortalidad, es decir, la forma en que la enfermedad se va a distribuir entre la población a lo largo del tiempo. Por lo que se refiere a la gripe producida por el nuevo virus A(H1N1), la mayoría de los casos presentan enfermedad leve y la mortalidad asociada a la misma muy baja.
2. El nuevo virus tenderá a producir varias ondas (período durante el cual ocurren los brotes a través del país). Los grupos de edad y áreas no afectados en la primera pueden ser los más vulnerables en las siguientes. Cada onda puede durar de 2 a 3 meses y, a diferencia de la gripe estacional, el momento del año en el que aparecen no se puede predecir.
3. La susceptibilidad de la población al virus pandémico de la gripe será universal. La gran mayoría de la población podría enfermar.
4. Los grupos de riesgo para una enfermedad grave, con una mayor mortalidad, no se pueden predecir con certeza. Puede producir enfermedad en grupos que tradicionalmente se afectan menos por la gripe común (por ejemplo en adultos jóvenes), como está sucediendo con la gripe producida por el nuevo virus A(H1N1).
5. La proporción de afectados podría ser más alta entre los niños en edad escolar. La proporción de adultos trabajadores enfermos, durante determinadas fases de la pandemia, podría ser muy elevada lo que conllevaría una importante reducción de los trabajadores en activo.
6. Los casos se pueden producir de manera muy rápida y aumentar exponencialmente en muy poco tiempo (semanas).
7. Algunas personas se infectarán pero no desarrollarán síntomas clínicos significativos, aunque pueden transmitir la infección
8. La no asistencia al trabajo dependerá de la magnitud de la pandemia y tendrá una correlación con el número de casos de gripe que se produzcan. En una pandemia grave, la no asistencia al trabajo atribuible a la enfermedad, o por indicación de aislamiento y observación, así como por la necesidad de cuidar a los enfermos de la familia, puede ser elevada durante las semanas de mayor incidencia de la epidemia. Estos índices serán más bajos durante las semanas previas y posteriores al pico de la epidemia.
9. No se puede descartar que las autoridades sanitarias intencionales recomienden algunas intervenciones de salud pública encaminadas a retrasar la difusión del virus de la gripe relativas a la asistencia al trabajo, a la actividad de las escuelas, la cuarentena de los convivientes de los individuos infectados, o relativas a los viajes…
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martes, 22 de septiembre de 2009

Directrices provisionales,adultos y adolescentes infectados por VIH: Información para los médicos sobre el virus AH1N1 de origen porcino


Directrices provisionales con relación a los adultos y adolescentes infectados por el VIH: Información para los médicos sobre el virus de la influenza H1N1 tipo A de origen porcino.(CDC)

información general

Las infecciones en las personas por el virus de la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino transmisible entre seres humanos se identificaron por primera vez en abril del 2009 en casos en los Estados Unidos y México. En la actualidad, se está investigando la información epidemiológica y los cuadros clínicos de estas infecciones. En estos momentos no se dispone de suficiente información para determinar qué personas tienen un riesgo más alto de sufrir complicaciones debido a la infección por el virus de influenza tipo A (H1N1) de origen porcino. Sin embargo, los adultos y los adolescentes con infección por el VIH, en especial las personas con bajo recuento de linfocitos CD4 han mostrado tener un mayor riesgo de contraer infecciones bacterianas o virales en las vías respiratorias inferiores y neumonías recurrentes.Los estudios en las personas infectadas por el VIH que tuvieron influenza estacional demostraron que la influenza puede ser más grave en los adultos y adolescentes infectados por el VIH; no obstante esta información es limitada. Sin embargo, se han publicado en varios estudios tasas de hospitalización más elevadas, enfermedades prolongadas y aumento en la mortalidad, en especial entre las personas con sida. Por lo tanto, las personas inmunodeprimidas, entre estos los adultos y adolescentes infectados por el VIH y en especial las personas con bajo recuento de linfocitos CD4 o sida pueden presentar complicaciones más graves de influenza estacional y es posible que los adultos y los adolescentes infectados por el VIH también tengan un riesgo más alto de padecer complicaciones por el virus de la influenza de origen porcino.

Cuadro clínico


Es de esperar que los adultos y adolescentes infectados por el VIH y con influenza porcina presenten enfermedades respiratorias agudas típicas (p.ej., tos, dolor de garganta, rinorrea) y fiebre o febrícula, dolor de cabeza y dolores musculares. Para algunas personas infectadas por el VIH, en particular las personas con bajo recuento de linfocitos CD4, la enfermedad puede progresar rápidamente y puede complicarse a causa de infecciones secundarias bacterianas incluso neumonía. Deben realizarse pruebas en las personas infectadas por el VIH que se presuma tienen una infección por el virus de la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino (ver directrices para la recolección de muestras [en inglés]) y las muestras tomadas de personas infectadas por el VIH y con infecciones por el virus de la influenza tipo A, que no se puedan subtipificar, deben ser enviadas al laboratorio estatal de salud pública para diagnósticos adicionales con el fin de identificar el virus de la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino.

Las personas infectadas por el VIH deben estar atentas a los signos y síntomas de la influenza, de la manera en que se menciona anteriormente. Las personas infectadas por el VIH que están preocupadas de que puedan estar presentando signos o síntomas de infección por influenza o de que puedan haber estado expuestas a un caso de infección, ya sea probable, presunto o confirmado, por influenza estacional o tipo A (H1N1) de origen porcino, deben consultar con su proveedor de atención médica para que evalúe la necesidad de realizar pruebas y de un posible tratamiento contra la influenza o profilaxis.

Tratamiento y quimioprofilaxis


El virus de la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino que está circulando en la actualidad es sensible a los medicamentos antivirales inhibidores de la neuraminidasa: zanamivir y oseltamivir, pero es resistente a los medicamentos antivirales del grupo adamantane: amantadina y rimantadina. Los adultos y adolescentres infectados por el VIH que se considere tienen casos presuntos, probables o confirmados de infección por el virus de la influenza porcina tipo A (H1N1) de acuerdo a las actuales definiciones de casos (ver directrices para las definiciones de casos) deben recibir tratamiento antiviral empírico. Los adultos y adolescentes infectados por el VIH que están en contacto cercano con casos confirmados o probables de influenza tipo A (H1N1) de origen porcino deben recibir quimioprofilaxis antiviral. La quimioprofilaxis antiviral con oseltamivir o zanamivir se debe considerar para las personas infectadas por el VIH que tienen contacto cercano en el hogar con un presunto caso.

Estas recomendaciones para el tratamiento y la quimioprofilaxis son las mismas que se usan para otras personas que tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones por la influenza. Tal como se recomienda para otras personas que reciben tratamiento, se debe iniciar el tratamiento antiviral con zanamivir o oseltamivir tan pronto sea posible después de la manifestación de los síntomas de la influenza, y se espera que los beneficios sean mayores si el tratamiento se comienza dentro de las 48 horas de aparición de la enfermedad, de acuerdo a estudios realizados sobre la influenza estacional. Sin embargo, datos obtenidos de estudios sobre la influenza estacional indican que los pacientes hospitalizados se benefician aun cuando el tratamiento empiece más de 48 horas después de la aparición de la enfermedad. La duración recomendada del tratamiento es cinco días y la de la profilaxis es de 10 días después de la última exposición. El tratamiento con oseltamivir y zanamivir y la pauta posológica para la quimioprofilaxis recomendados para las personas infectadas por el VIH son los mismos que los recomendados para los adultos con influenza estacional. Los médicos deben vigilar de cerca a los pacientes bajo tratamiento y deben determinar la necesidad de extender el tratamiento con base en la evolución de la enfermedad. Las recomendaciones para el uso de antivirales contra la influenza en los adultos y adolescentes infectados por el VIH pueden variar a medida en que se disponga de más información sobre los beneficios y riesgos del tratamiento antiviral en dichas personas.No se han reportado efectos adversos entre los adultos y adolescentes infectados por el VIH que recibieron oseltamivir o zanamivir. No se sabe de contraindicaciones específicas para la administración conjunta de oseltamivir o zanamivir con medicamentos antirretrovirales actuales.

Otras maneras de reducir el riesgo en adultos y adolescentes infectados por el VIH


Todavía no hay disponible una vacuna para prevenir la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino.

El riesgo de contraer la influenza tipo A (H1N1) de origen porcino puede disminuirse tomando medidas para reducir la posibilidad de exposición a personas con infecciones respiratorias. Estas medidas incluyen el lavado frecuente de las manos, cubrirse la boca al toser y hacer que las personas enfermas se queden en casa, excepto para obtener atención médica, así como disminuir el contacto con otras personas en la casa que puedan tener el virus de la influenza de origen porcino. Otras medidas que pueden limitar la transmisión de una nueva cepa de influenza son la cuarentena voluntaria en el hogar de las personas con casos probables o confirmados de influenza porcina, la disminución del contacto social innecesario y el evitar en lo posible entornos donde haya muchas personas. Si se usan correctamente, las mascarillas y los respiradores pueden ayudar a reducir el riesgo de adquirir la influenza, pero se deben utilizar junto con otras medidas de prevención como evitar el contacto cercano y mantener una buena higiene de las manos. Un respirador que se ajuste bien a la cara puede evitar que se filtren las partículas pequeñas que se suelen inhalar a través de los bordes de una mascarilla, pero a diferencia de las mascarillas, la respiración con el respirador se hace más difícil durante periodos largos. Se ofrecen directrices provisionales sobre las maneras de disminuir el riesgo de contraer el virus de la influenza de origen porcino. Estas directrices se actualizarán a medida que se disponga de más información, incluida información sobre el riesgo de complicaciones relacionadas a la influenza de origen porcino en adultos y adolescentes infectados por el VIH.

Se les debe recordar a los pacientres de la importancia de mantener su salud como una manera de reducir su riesgo de infección por influenza y de mejorar la capacidad de su sistema inmunitario para responder ante una infección en caso de que ocurriese. En particular, se les debe recordar a los pacientes que en la actualidad están recibiendo profilaxis antimicrobiana o antirretroviral contra infecciones oportunistas de la importancia de seguir estrictamente el tratamiento recetado.

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Fuente: CDC