jueves, 27 de agosto de 2009

Muchos trabajadores sanitarios podrían no desear la vacuna contra la gripe porcina


(HealthDay News/Dr. Tango) -- A pesar del temor a la inminente pandemia de gripe porcina durante este otoño e invierno, más de la mitad de los trabajadores sanitarios encuestados en Hong Kong aseguró que no se vacunará.

Su motivo: el temor a posibles efectos secundarios y a las dudas que tienen sobre la eficacia de la vacuna, de acuerdo con una investigación china que aparece en la edición en línea del 26 de agosto de la revista BMJ.

"Según lo que sabemos, éste es el estudio más grande que se ha realizado para evaluar la buena disposición de los trabajadores de la atención de la salud para aceptar la vacunación contra la influenza prepandémica, y ofrece información importante sobre las barreras a la vacunación", de acuerdo con el estudio, dirigido por la Universidad China de Hong Kong. "Las campañas para promover la vacuna deberían tomar en cuenta la brecha de conocimiento del personal y de grupos objetivos específicos para la intervención".

Más de 8,500 trabajadores sanitarios, entre los que había médicos y enfermeras, fueron encuestados dos veces este año, la primera cuando la alerta de pandemia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaba en la fase 3 y la otra cuando la OMS elevó el nivel de alerta a la fase 5. Aún en la fase 5, el nivel de alerta más alto, menos de la mitad (47.9 por ciento) dijo que se pondría la vacuna para el virus H1N1 de la gripe porcina.

Los trabajadores sanitarios se encuentran entre los grupos prioritarios a los que las autoridades de salud desean vacunar primero. Los otros grupos incluyen a mujeres embarazadas, personas mayores y a los que tienen ciertos problemas crónicos de salud.

A los autores del estudio les sorprende y preocupa que un número considerable de trabajadores sanitarios no esté considerando la aplicación de la vacuna. Además, Hong Kong fue el epicentro del brote de SARS hace unos años, lo que sugiere que los trabajadores sanitarios de esta ciudad deberían estar especialmente motivados para la vacuna.

En Estados Unidos, las autoridades predicen que hasta el 50 por ciento de la población estadounidense se podría infectar, y que el número de víctimas mortales ascendería a 90,000 o más, el triple de los que mueren cada año por gripe estacional.

Paul Chan, autor principal y profesor de microbiología de la Universidad China de Hong Kong, abogó por más educación para animar a los trabajadores sanitarios a ponerse la vacuna.

En un editorial acompañante de BMJ, Rachel Jordan, catedrática en salud pública de la Universidad de Birmingham en Inglaterra, y Andrew Hayward, catedrático del Centro UCL de Epidemiología de las Enfermedades Infecciosas de Inglaterra, enfatizaron que la vacunación de los trabajadores sanitarios es importante para su propia protección y la de sus pacientes.

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