lunes, 9 de noviembre de 2009

¿Cerrar colegios es eficaz para frenar el avance de la Influenza AH1N1 (Gripe A)?


ABC.ES.- Retrasar o no el inicio del curso escolar, esa es la cuestión de cara al próximo otoño, dado que la previsión de las autoridades sanitarias de todo el mundo es que el número de contagios por gripe A repunte con la llegada de frío y la vuelta a la cotideaneidad después de las vacaciones.En España parece que el Ministerio de Sanidad lo tiene muy claro: «Hoy por hoy, mientras las circunstancias no lo aconsejen, no se contempla ni retrasar la vuelta al cole ni el cierre de escuelas en los que se produzcan contagios». En opinión de la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, «cuando el virus ya circula libremente, esta medida se revela como poco eficaz».Pero está directriz no se cumplirá en todas las comunidades autónomas. De momento, Navarra se ha desmarcado de las recomendaciones ministeriales y ya ha anunciado que escalonará el comienzo del curso escolar para evitar que se concentren en el tiempo todos los casos. En el otro lado, la Junta de Andalucía ha señalado que el próximo curso escolar se iniciará en la región con «total normalidad» y sin «recomendaciones especiales». El resto de comunidades aún no se ha pronunciado al respecto, lo que parece indicar que seguirán, como hasta ahora, las recomendaciones del Ministerio a la hora de tomar decisiones sobre las estrategias para frenar la expansión de la gripe A.Por su parte, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha salido al paso de la iniciativa navarra y ya ha advertido de que el curso escolar comenzará «con absoluta normalidad» en la fecha prevista -entre el 7 y el 14 de septiembre-, pese al virus de la gripe A. Aunque en esta decisión no hay nada definitivo puesto que a finales del mes de agosto se reunirá con las asociaciones de padres de alumnos y con la Conferencia General de Educación para evaluar la situación.
Costes del cierre
Pero, ¿es realmente efectivo cerrar los colegios para contener los contagios? Una revisión elaborada por el Departamento de Epidemiología del Imperial College London, publicada este mes por The Lancet Infectious Diseases , concluye que «el cierre pronto y prolongado de colegios puede reducir el número de contagios en el pico de la pandemia, relajando la carga en los hospitales, y ralentizando la cadena de contagio para dar más tiempo a la producción de la vacuna». Aunque también apunta a los altos costes sociales y económicos que conllevaría esta decisión, ya que muchos padres tendrían que ausentarse de sus trabajos para cuidar de los niños que se quedan en casa. Y en este grupo se incluyen los médicos y enfermeras que, en muchos casos, también son padres. Una situación que trastocaría los sistemas de salud debido al absentismo laboral.Los autores del estudio dicen que parece razonable el cierre de escuelas teniendo en cuenta que más del 60% de casos de la pandemia de gripe A se dan en jóvenes menores de 18 años y que los niños parecen ser importantes vectores de transmisión. Además, recuerdan cómo una huelga de profesores en Israel durante un brote de gripe en el 2000 redujo las visitas a urgencias y los diagnósticos de enfermedades respiratorias y de infecciones víricas. Sin embargo, una vez que la huelga finalizó, con el brote todavía activo, las escuelas reabrieron y la infección se incrementó otra vez.
La estrategia no siempre funciona
En la misma línea, un estudio en Francia (1984-2006) muestra que las vacaciones escolares previenen uno de cada seis casos de gripe estacional, o dicho de otra manera, si las escuelas estuvieran abiertas todo el año, se infectarían entre el 16 y el 18 por ciento más de chavales. Este estudio francés sugiere que el cierre de escuelas podría reducir los casos de gripe entre un 13 y un 17 por ciento a nivel global, y, en grandes proporciones (entre el 38 y el 45 por ciento), durante los picos del brote. Finalmente, estudios de la pandemia de 1918 en ciudades de USA y Australia sugiere que el cierre de colegios (en combinación con otras medidas como el cierre de iglesias y una mejor higiene) podría haber reducido la mortalidad, que fue hasta del 50 por ciento en algunos lugares, entre un 10 y un 30 por ciento. Sin embargo, esta estrategia no pareció tener ningún impacto sustancial en la expansión cuando fue implementada durante la pandemia de Francia en 1957 o durante el brote estacional en Hong Kong.Pero el cierre de colegios puede tener también efectos negativos en la sociedad. Estudios realizados en el Reino Unido y de EE.UU. estiman que un cierre durante 12 semanas supondría un coste de entre el 1 y el 6 por ciento del PIB. La estrategia sugiere que si los colegios cierran antes de que el 1% de la población caiga enferma, el efecto será el máximo, pero los autores añaden que son necesarios estudios antes, durante y después del cierre por un brote, junto con el impacto social y económico del cierre en los hogares.Los autores dicen que la pandemia H1N1 podría volverse más severa, por lo que «la actual cautela de no recomendar necesariamente el cierre de colegios en Europa y Norteamérica puede ser reevaluada en el otoño». Otra incertidumbre importante de la estrategia para controlar la pandemia es que los comportamientos de los individuos durante una pandemia son difíciles de predecir. «Hay, por ejemplo, evidencias de que la gente reduce sus contactos durante la pandemia cuando la mortalidad es alta. Además, los modos en que los niños se entremezclan durante un cierre prolongado de la escuela sigue siendo incierto y probablemente depende de la gravedad de la pandemia», concluyen.

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